Cómo pasé de cero experiencia a creativa en Ogilvy

Elisa Ajosal

Creative Writer en Ogilvy & Mather Guatemala, con 26 años de edad, Técnico en Publicidad Profesional de la Universidad San Carlos de Guatemala y cierre de pénsum en Ciencias de la Comunicación. Actualmente cursando especialización en Escritura Creativa en Wesleyan University, Connecticut y shortlist en Young Lions. Mi pasión principal es crear y seguir creando, sin importar el medio. Hago música, hago dibujos y hago historias.


Entrar a Ogilvy fue difícil pero no imposible, solo me llevó más de cinco intentos. En aquella época para mí trabajar en agencia era un sueño distante solamente, me topé con un libro que nos dejaron en la Universidad, El Libro Rojo de la Publicidad de Luis Bassat. Este libro y Bassat marcaron mi destino porque me hicieron moverme y tomar una decisión. Yo iba a trabajar en agencia.


Así que para cumplir mi meta, tenía más puntos en contra que a favor. Yo estaba en el segundo semestre de Publicidad apenas y me gradué de Secretaria Bilingüe, trabajaba de recepcionista y en mi experiencia laboral solo tenía, venta de ropa en un centro comercial y un Call Center, además, mi única habilidad “creativa” era tocar guitarra. Así que lo primero que hice fue mejorar mi Curriculum. Cada vez que aplicaba mi CV era diferente, lo diseñaba distinto y además tenía un curso nuevo para agregar. Aprendí fotografía, diseño gráfico, producción de cortometrajes, cursos en línea y hasta Mandarín. En cualquier conferencia, curso o tema relacionado a la Publicidad iba a estar yo.


A pesar de mi persistencia no logré entrar y las personas siempre me decían que era imposible sin conocer a alguien. Un día un Licenciado de la universidad que trabajó allí me dió un nombre, así que fui sin pensarlo dos veces. Me presenté a la recepción y pregunté por ella, era una ejecutiva de Cuentas, ¿El nombre? no lo recuerdo. Hablé con ella con los nervios de punta y le conté quien me había pasado su contacto y que quería darle mi Curriculum porque quería trabajar con ellos. El momento no pudo ser más incómodo, yo no era más que una completa extraña con los nervios de punta, ahora recuerdo el momento con una sonrisa porque puedo decir que hice todo para poder entrar. Ese día tampoco lo logré, pero me fui con otra experiencia aprendida y con menos nervios para la próxima puerta que iba a tocar.


Al tiempo de esto, un amigo me recomendó en un pequeño estudio digital como Community Manager y todóloga. Todóloga porque hacía contenido, tomaba fotos, hacía foodstyling, cubría eventos, trataba con el cliente y de vez en cuando hacía uno que otro post. Todo esto de cinco cuentas, además de ser Community, claro. Este lugar me hizo muy feliz, porque a pesar de la carga de trabajo, estaba haciendo lo que me gusta y aplicando todos los cursos en los que me había metido. Además, aquí comencé a crear mi primer portafolio formal, con resultados y pequeñas campañas. Este portafolio me costó un par de desvelos acompañados de la constante búsqueda de referencias y de la ayuda de mi mejor amiga, Sofia Orr, quien me asesoró en el diseño, ella llevaba trabajando en agencia un tiempo.


Yo pasaba revisando las fanpages de varias agencias buscando alguna plaza y justo allí apareció un post en la fanpage de Ogilvy que decía: “Paste se quedó sin dupla”, la caché en el aire. Así que le hice unos últimos arreglos a mi Portafolio y medité un día en un copy que quería agregar al mail porque quería impresionar, esa plaza debía ser mía.

Así que redacté lo siguiente:

“Salí en un largo viaje con todo mi equipaje en busca de aquel amor perdido, en la lejana Isla "O". ¿Podré al fin encontrar a mi amado Paste?”.

Claro que después me presenté formalmente en el mail. A los días me llamaron y me dijeron “¿Eres tú la de la historia?”.


Así que fui a entrevista, continué con los procesos y me dieron el trabajo. Quien me dio la noticia fue Ramiro Eduardo el VP Creativo, quien por cierto, trabajó con Luis Bassat. Él entró y me dijo “Bueno felicidades, tenés el trabajo, bienvenida, ¿Cuándo podés empezar?”, recuerdo que pensé que por mi hubiera empezado hace tres años, así que solo le respondí “empiezo ya”.


Mi primer día en la agencia fue un día abrumador. Recuerdo entrar a ese lugar y ver muchos premios de festivales, la vitrina ya les había quedado chica y estaban regados en cada repisa de la agencia. Me asombré mucho al ver esto porque yo apenas era una copy junior y para ser honesta, ni siquiera sabía bien lo que ese cargo significaba. En la entrevista yo dije que sí a todo, que sí podía y que tenía las ganas. Y era cierto, pero el trabajo que yo hacía era muy distinto al que ahora iba a hacer.


Mi primera tarea fue un Story Board para Claro, era algo sencillo, pero yo nunca había hecho un Story Board y no tenía más que un guion y un archivo de Photoshop que me había enviado mi jefe. Fue caótico porque yo apenas había descubierto cómo encender la Mac y ahora tenía que adivinar los comandos de Photoshop, ese día lo logré gracias a mi primera dupla, Gustavo Abril. Un Creativo Gráfico Senior muy talentoso que me ayudó mucho respondiendo cada pregunta por más junior que fuera y quien se convirtió en alguien muy especial para mí. Poco a poco lo fui logrando, pero mis primeros días fueron de mucha preocupación porque me di cuenta principalmente de una cosa, que no sabía nada. Además, había descubierto un nuevo temor, la página en blanco.


Me sentí intimidada, sentí que no tenía la talla para el chanse. Así que a partir de este día, me dediqué a aprender. Comenzando por cosas simples como ver más películas, leer más, tener más cultura general, leer de arte, aprender más cosas, porque aprendí que para hacer creatividad hay que tener la cabeza llena de ella y yo no tenía referencias para transmitir mis ideas, no tenía “background”. Me metí a cursos de Creatividad, de crafting y de redacción. Tenía una nueva meta, mejorar.


Con el paso del tiempo fui aprendiendo y obteniendo nuevas experiencias, fui cagándola y aprendiendo de cada error. Comenzaron a darme más oportunidades, como proponer radios, hacer ideas. Un año después me dieron la oportunidad de ser la Copywriter de otra molécula llevando cuentas como Coca-Cola, Malher, Shell, Colgate, etc. Era otro nuevo reto, aquí fue donde aprendí a amar la escritura, haciendo presentaciones, armando pitches, haciendo radios y grabando en el estudio, etc. Ahora puedo decir que veo la hoja en blanco sin tanto temor, porque en ella descubrí la pasión por la escritura y aprendí el crafting detrás de escribir y reescribir.


De tardes y desvelos junto al VP Creativo aprendí a pasar horas afinando ideas y copies, de todos mis scripts que no pasaron aprendí a borrar y empezar de nuevo, de guiones mal hechos aprendí a tener paciencia y de cada idea que no pasaba aprendí a seguir haciendo ideas.

Tengo la dicha de haber llegado a un lugar como Ogilvy para crecer, porque allí encontré gente maravillosa, a quienes ahora puedo llamar familia, gente talentosa, Seniors que se sientan a almorzar sin verte para abajo y directores que se acercan a tener una charla cotidiana. Entre ellos mi primera dupla, con quien ahora llevamos casi cuatro años de novios, quién diría que sí encontré a mi “amado paste”.


En la Creatividad nunca se deja de aprender y siempre hay espacio para crecer, creo que lo que se necesita es tener el deseo de hacerlo, un deseo que no se conforma con quedarse sentado añorando y soñando, es una inquietud, un sentimiento que no te deja ser, estar o existir hasta que te levantas y tomas la decisión de hacer algo al respecto.


Con Ramiro Eduardo, VP Creativo, de las primeras veces que me llevaron a producir.
Mis primeras duplas cuando entré a la agencia. Tavo e Isa